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Reconociendo historias – Por Daniel Ambriz Mendoza

Daniel Ambriz Mendoza

 

De todo hay memoria, todo tiene un registro que sirve para conformar la historia personal o general de los individuos que vivimos en sociedad, desconocer la historia de algo o de alguien no nos exime de la obligación de reconocer aciertos o errores y mucho menos, tratar de pasar sobre los demás creyendo que solo a nosotros nos asiste la razón, que nuestra historia personal está por encima de la historia de los demás. La historia se construye todos los días a través del trabajo y de la actitud que mostramos tener en todas nuestras actividades, al respecto, el Dr. César Lozano, prestigiado conferencista y capacitador mexicano, ha acuñado una frase que dice: terrible costumbre envidiar victorias sin reconocer historias.

Esto nos lleva a reflexionar respecto a las actitudes antisociales que el grupo disidente del SNTE en Michoacán ha venido observando, quizás el origen de su problema está en el alma de quienes lo dirigen, el resentimiento social que les dio origen no ha sanado, o lo que es peor, no han intentado curarse de ese terrible mal y tratan de influir en los demás con esa actitud rencorosa y hostil haciendo del chantaje emocional y del ataque físico su modo de existir. Se sienten dueños de todo, con una actitud caciquil, propia de las peores prácticas fascistas, tratan de someter a los demás mediante la amenaza y el miedo, creen que la “legitimidad” que aducen les da el derecho para disponer de la voluntad de los demás a su antojo, son tan ciegos que no logran entender que están fuera de la legalidad, que al no tener registro ante los tribunales competentes no representan la titularidad jurídica de las relaciones laborales de los trabajadores de la educación y por esa causa, todo lo que firman o acuerdan en la mesa con el gobierno un día se va a caer por falta de solidez jurídica y que esa circunstancia dañará más al magisterio que lo que momentáneamente presumen como un “logro”.

El ambiente que han generado en los centros de trabajo, ha convertido la función docente, administrativa y manual de los trabajadores de la educación, en una actividad estresante e insegura, han esparcido la creencia de que los enemigos de los maestros, somos los propios maestros y nos han enfrentado, generando caos y división que solo favorece al gobierno-patrón para tenernos en su puño y repartirnos migajas.

Si nos asomamos un poco a la historia podemos observar claramente que hace un poco más de 28 años, la disidencia magisterial en Michoacán surge por invitación por parte de quien en ese entonces quiso dar un “golpe de timón” al status quo del SNTE a nivel nacional, inicialmente financiaron ese movimiento magisterial desde el centro del país, pero ya encarrilado, encontraron quien los financiara en el estado, el gobierno de la entidad no iba a desaprovechar la oportunidad de controlar a los más de 60 mil trabajadores de la educación dividiéndolos para manejarlos a su antojo, y así estamos hasta la fecha, al grado de que la disidencia magisterial se ha convertido en un apéndice del gobierno del estado.

Algo que es innegable y que podría sonar contradictorio o al menos incongruente es el hecho de que la CNTE como grupo disidente, no ha renunciado al SNTE, siguen dentro, porque saben del beneficio que trae consigo estar afiliado al sindicato más grande y poderoso de Latinoamérica, pero son tan estridentes en sus movilizaciones y en sus declaraciones que tratan de hacer creer que el número de simpatizantes que inercialmente o por cooptación aún conservan en sus filas los hace amos absolutos, y no es así, el SNTE es nacional, no es un sindicato estatal, y el número que la CNTE como grupo presuma tener no es más que una minoría sin ninguna figura legal ante los tribunales e instancias competentes que le han otorgado al SNTE por laudo y toma de nota la representación legal en las relaciones laborales entre los trabajadores de la educación y el patrón-gobierno.

Solo para recordar, el SNTE tiene legalmente la tutela laboral de un millón, 619 mil, 990 trabajadores de la educación; a los que hay que sumarle 900 mil jubilados. De ese tamaño es la organización sindical que muchos, con intereses mezquinos, quisieran usufructuar y que desde adentro tratan de dividir, pero el SNTE es más que personas e intereses de grupo y su viabilidad depende de la solidez, identidad y unidad de sus miembros, dispuestos siempre, a anticiparse al futuro para conservar su carácter unitario y nacional para beneficio de todos los trabajadores de la educación del país…al tiempo.

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