Las cuatro crisis que nos amenazan

Daniel Ambriz Mendoza

 

Es tiempo de dejar a un lado diferencias de todo tipo, la naturaleza nos está dando una gran lección, nunca pensamos que un enemigo tan pequeño nos mantuviera en el filo de la navaja. Lejos de teorías conspiratorias que nos meten en constante desgaste y estrés, el Covid-19 lo tenemos encima, haya sido como haya aparecido tiene a más de 180 países en el mundo con los focos rojos encendidos y si nos descuidamos nos gana la batalla, es tiempo de actuar con responsabilidad e inteligencia, demostrar que los humanos tenemos sentido común. Demostrar que somos una especie superior que puede unirse para salvar la vida. Las lecciones que este virus nos deja serán de gran valía a favor de nuestro planeta, no entender el daño que como humanos le estamos ocasionando a nuestra casa sería tanto como acelerar nuestra propia extinción, pero ese será un tema que desarrollaré por separado en otra oportunidad para escribir.

De las cuatro crisis que me preocupa alertar con la finalidad de atenuar y si se puede evitar, dos ya las tenemos encima, me refiero a la crisis de salud y a la crisis económica. La crisis económica es ya una realidad en México y en muchos países del mundo, en nuestro país nos encontró mal parados, sin crecimiento económico y con la inversión pública por los suelos. El distanciamiento social, el paro de muchas actividades productivas, la pérdida de empleos, la drástica caída de los precios del petróleo y la consecuente pérdida del valor del peso frente al dólar nos vinieron a dar la puntilla. El FMI ha declarado una recesión global, México y muchos países del mundo estaremos en problemas si no se toman medidas urgentes para atenuar el impacto en la economía nacional y consecuentemente en la economía de cada familia. Es tiempo de actuar, en lo individual no debemos gastar en cosas que no sean necesarias y de primera necesidad, en lo colectivo debemos actuar con empatía y solidaridad con los más necesitados. El gobierno debe hacer su parte, sin tapujos, sin entelequias y sin telarañas ideológicas. ¡Todos vamos en el mismo barco!

La crisis de salud aún es tiempo de evitarla cumpliendo las indicaciones de los especialistas en el ramo de la salud y quedándonos en casa para evitar la propagación del virus, se trata de mantener útil nuestra débil infraestructura hospitalaria, de medicamentos y de servicios de salud, si nos llegamos a enfermar todos al mismo tiempo no habrá manera de que se nos atienda y aunque el virus no es letal provocaría la muerte de muchas personas, principalmente las más vulnerables por la edad y por padecimientos que ya se tienen que les mantienen bajo su sistema inmunológico. Con la estrategia que se está llevando a cabo actualmente, se intenta que, cuando alguien se enferme a consecuencia del virus o de otra enfermedad sea atendido de inmediato y con la calidad médica necesaria y salve su vida. ¡Qué mal se hizo al no invertir en el sistema de salud y haber dado de baja programas vitales, otra lección que debe ser aprendida con creces!

Las otras dos crisis están comenzando a asomar peligrosamente la nariz, una de ellas, es la crisis social, que de llegar sería de fatales consecuencias porque nos enfrentaríamos unos con otros por la falta de alimentos, por la falta de seguridad pública, por la falta de agua, de empleo, de ingresos y de atención médica, entre otros. Es aquí donde debemos hacer un verdadero acto de reflexión y guardar la calma, mantener el orden y vencer el miedo para no dejar que la crisis económica nos llegue a asfixiar, con mucha responsabilidad y el cuidado necesario debemos mantener vivas las actividades productivas y de servicios, se puede hacer si nos responsabilizamos de nuestra salud y de cuidar a la vez la salud de los demás. Por necesidad en esta semana tuve que ir a dos grandes establecimientos comerciales en la ciudad de Morelia, Michoacán y con mucho agrado pude constatar que la gente se está quedando en casa, no vi aglomeraciones en los dos negocias que visité, pero además, los empleados y los clientes seguimos estrictamente las reglas para no infectar a nadie ni infectarse, algo muy agradable que da confianza, con esto se demuestra que las actividades productivas y de servicios pueden continuar si somos disciplinados y respetamos las reglas para nuestro comportamiento.

La cuarta amenaza es la crisis política que se puede venir si el gobierno en turno en todos los niveles no hace lo que le toca hacer a favor de la gente que gobierna, una crisis política nos podría llevar a un estallido social que terminaría por hundirnos, esta crisis aún está lejana pero podría desatarse si los gobernantes son irresponsables, arrogantes y torpes en su actuar, hay varios ejemplos de conductas de gobernantes actuales que no están ayudando para evitar esta crisis, hasta parece que la invocan; afortunadamente son pocos, no quiero mencionar el nombre de ninguno porque no es el sentido de esta columna pero son del dominio público. ¡Gobernantes de México, llegó la hora de una actuación responsable, demuestren que quieren a su país y que en verdad están del lado de su gente! ¡Demuestren que gobiernan para todos y no mientan! No habrá otra oportunidad mejor como la que se está presentando para que luzcan. ¡No nos defrauden!