Las lecciones de la pandemia

Por Daniel Ambriz Mendoza

 

Y la epidemia por Corona Virus, conocido como Covid-19, escaló hasta convertirse en pandemia, así fue declarado por la OMS a principios de marzo del año en curso, ya inició el mes de abril y sigue infectando y cobrando vidas, ya rebasó el millón de infectados en el mundo. En México pasó el millar y medio, alcanzó las 50 defunciones y llegó a 4,653 sospechosos. A pesar de haberse declarado tardíamente la fase uno y pasar atropelladamente a la fase dos en el plan de contingencia médica, el virus continúa su marcha, sigue encontrando cuerpos en la calle o en lugares y eventos púbicos que infectar. La gente ha respondido al quedarse en casa, pero no en la medida que debiera.

El gobierno actuó tarde y lo peor de todo es que nuestro país no tiene los medios ni la infraestructura para enfrentar con éxito un contagio masivo por este virus. Somos vulnerables y estamos bajo el permanente acecho del virus; lo inconcebible de todo esto es que aún existen personas que no creen en esta pandemia y eso los pone a merced del virus y a la vez, se convierten en una amenaza andante en contra del resto de la población, por esto, en algunos países han decretado el toque de queda y han mantenido a las personas en sus casas utilizando la fuerza pública. Ojalá que en México no lleguemos a tomar esas medidas y entendamos las cosas sin utilizar métodos coercitivos de esa naturaleza.

Pero el Covid-19 nos ha dejado también profundas enseñanzas. Nos ha obligado a pisar en la realidad haciéndonos ver lo vulnerables que somos; nos ha hecho entender que no somos dueños del planeta, nos ha dicho que somos tan solo un componente más y como tal, debemos respetarlo, cuidarlo, limpiarlo…dejarlo respirar. Nos ha mostrado el verdadero valor del dinero al desplomar la economía nacional, tumbar las bolsas de valores, el precio del petróleo y someter aún más el valor del peso frente al dólar. Nos ha demostrado que no hay gobierno perfecto y que el poder es endeble. Nos ha mostrado al desnudo lo peor de muchos gobernantes, dejando ver su incompetencia y su ineptitud para actuar de manera humanitaria ante una contingencia de grandes dimensiones como la que estamos padeciendo. Ha reducido al grande y ha crecido al diminuto. Así de contundente ha sido esta pandemia.

Nos ha mostrado también lo mejor der ser humano, dejando al descubierto la bondad, la humildad, la solidaridad y la empatía de los ciudadanos en tiempos de crisis, haciendo a un lado la arrogancia, la envidia, la hipocresía y la mediocridad. Nos ha dejado claro que la educación es un tesoro que debemos aquilatar y ha roto con todos los paradigmas de las maneras en que se puede impartir. Ha puesto una alerta para que los trabajadores de la educación nos pongamos las pilas si no queremos quedar desempleados en caso de darse un nuevo orden mundial, donde la inteligencia artificial tome preponderancia y la escuela adopte un nuevo concepto.

Nos ha dicho además que, muchas cosas se pueden hacer apartándonos de la forma tradicional de hacerlas, que la creatividad y la inventiva al emerger pueden disparar cualquier idea y derribar cualquier actitud pesimista o entelequia ideológica.

Finalmente, el Corona Virus nos ha puesto ante una verdad que no habíamos aceptado cuando la cubríamos con la frase trillada que lo mejor está por venir; el Covid-19 nos ha demostrado que también hay cosas peores por venir y que no estamos preparados para enfrentarlas. ¿Estamos listos para vivir con las reglas que la naturaleza, la política y la economía nos dicten después de superar la pandemia por Corona Virus? Después de las cosas no serán igual, habrá un nuevo orden natural, económico y político para lo que la mayoría no estamos preparados. Cierro entonces con esta interrogante ¿Cuál será el nuevo rol que a la humanidad nos tocará jugar?